Córneas irregulares

Una córnea normal tiene una superficie prácticamente esférica. Utilizando una comparación, sería como un balón de básquet. Ahora imagínate que podemos deformar el balón y modificar su forma regular: cualquier superficie resultante, excepto la parecida a un balón de futbol americano (astigmatismo), sería considerada una superficie irregular.

Nos enfrentamos a casos que requieren una formación específica y un equipamiento sofisticado. Patologías como el queratocono o la degeneración marginal pelúcida y corneas postraumáticas o trasplantadas, nos plantean uno de los retos más complejos en la adaptación de lentes de contacto. En estos casos la visión, incluso con la mejor graduación posible en gafas, raramente llega a ser buena debido a que las irregularidades de la córnea generan una distorsión muy alta.

La adaptación de lentillas permeables al gas (GP o semirrígidas) nos permite obtener una mejora en la visión que, en la mayoría de los casos, supera a cualquier otro método de corrección. La capa de lágrima que queda entre la lentilla y la córnea rellena todas las irregularidades de la superficie corneal generando una nueva curva homogénea que elimina las distorsiones y no deforma las imágenes.

Nuestros optometristas seleccionan la lente adecuada atendiendo a los resultados de un exhaustivo examen visual y de la imprescindible topografía corneal. La posibilidad de realizar simulaciones informáticas hace que este tipo de adaptaciones sean más rápidas y menos costosas que hace unos años ya que las lentillas se fabrican con absoluta precisión y exclusivamente para cada paciente.

Nuestra mayor motivación es la satisfacción de nuestros clientes cuando recuperan la calidad de vida perdida por una visión distorsionada de su mundo.