Postcirugía refractiva

Desde nuestro punto de vista, la cirugía refractiva ha supuesto un gran avance en el tratamiento  de los defectos de visión. Miles de pacientes han recuperado la sensación de libertad al no depender de gafas ni lentillas en su día a día.

El resultado de este tipo de intervenciones que actúan sobre la córnea ha sido bueno de forma generalizada, pero existen casos que no han tenido todo el éxito deseado, sin estar directamente relacionados con un error en la intervención quirúrgica. Recordemos que el ojo es un órgano que continúa evolucionando con el tiempo y que la cirugía no “cura” nuestro defecto de visión. Por tanto la graduación puede volver a cambiar.

Si este es tu caso y necesitas corrección de nuevo, probablemente prefieres evitar las gafas y utilizar lentillas. Entre otras razones (estética, comodidad, etc.), porque la visión con gafas no llega a ser todo lo buena que desearías debido a la irregularidad de tus córneas operadas.

En los casos de cirugía láser, el radio de curvatura central de la córnea es distinto al del resto de la superficie corneal. Esta geometría especial de la córnea hace que la corrección con lentes blandas no permita una buena visión por la deformación que pueden sufrir al ser tan flexibles.

Las lentes de contacto permeables al gas (GP o semirrígidas) son las indicadas en la mayoría de los casos para recuperar la visión que existía antes de la intervención, superando incluso la mejor visión conseguida con gafas.

Como en todas nuestras adaptaciones, la prioridad son tus ojos. Buscamos comodidad, seguridad y, por supuesto, buenos resultados visuales. Es imprescindible hacer topografías y pasar por nuestro procedimiento de adaptación de lentillas para poder ofrecerte los mejores resultados. Asimismo, los controles de seguimiento serán fundamentales para garantizar la correcta evolución de la adaptación.