Terapia visual

¿Alguna vez has pensado que tus gafas resolverían tus problemas de visión y has continuado teniendo las mismas molestias que antes? Es probable que tengas buena vista, pero ¿sabes si tienes buena visión?

Además de una buena vista, hay que tener en cuenta otros aspectos para poder constatar que se disfruta de una buena visión. Así, además de la agudeza visual, los movimientos oculares, la capacidad de enfocar objetos próximos, la interpretación de aquello que vemos y la lateralidad, entre otras, son habilidades que una persona desarrolla de manera progresiva desde el nacimiento y son clave para comprender lo vemos. Una alteración en alguna de estas habilidades puede provocar dificultades en el aprendizaje, en el caso de los niños, o incómodas  molestias y fatiga persistente en el caso de los adultos.

La terapia visual individualizada coordinada por el optometrista ofrece soluciones a estos problemas mediante ejercicios de entrenamiento o rehabilitación.